La molécula de olor de hexadecano hace que las mujeres sean más agresivas y los hombres más suaves.


Sabemos por los animales que las señales del cuerpo en forma de sustancias volátiles juegan un papel importante en la comunicación. Muchas especies, incluidos los insectos, utilizan las llamadas feromonas para influir en el comportamiento de sus semejantes. Ahora se sabe que nuestro cerebro olfativo también es receptivo a los mensajes subliminales de otras personas. Pero el conocimiento de esto aún es limitado. Un equipo dirigido por el investigador olfativo Noam Sobel del Instituto de Ciencias Weizmann en Israel ha demostrado ahora que una molécula volátil secretada por la piel, el aliento y las heces humanas tiene una influencia directa en nuestro cerebro y nuestro nivel de agresión. Se encuentra principalmente en el cuero cabelludo de los bebés y puede haber ofrecido una ventaja de supervivencia evolutiva.

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Primero, los investigadores invitaron a 127 personas de prueba (67 de ellas mujeres) a un experimento de comportamiento: se suponía que debían jugar la computadora con otra persona de prueba. La primera parte tenía como objetivo crear frustración entre los participantes (el «compañero de juegos» recogía la mayor parte de las ganancias); la segunda parte sobre cómo desencadenar una agresión. Aquí, a los voluntarios se les permitió vengarse golpeando al «compañero de juegos» con un tono cáustico con solo presionar un botón. Durante el experimento, se colocó una muestra de olor debajo de su nariz: la mitad del grupo olió la sustancia portadora pura, la otra mitad también recibió un hexadecanal. Sin embargo, ninguno produjo una impresión de olor perceptible.

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Sorprendentemente, hubo un claro efecto de género: las mujeres reaccionaron de manera más agresiva bajo la influencia del hexadecanal (subió el tono), mientras que los hombres parecían calmados. Para investigar los procesos subyacentes en el cerebro, el equipo llevó a cabo un experimento de resonancia magnética funcional con otros 49 participantes (24 de los cuales eran mujeres). Mientras estos estaban en el tubo del escáner, completaron un paradigma de agresión similar al del grupo anterior. Fueron alimentados con aire enriquecido con hexadecanal o solo con una sustancia portadora a través de una máscara respiratoria.


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