Microonda
Dennis L.
(Imagen del símbolo AI). Los drones suelen acercarse en silencio y a baja altura, pero sus componentes electrónicos siguen siendo vulnerables. Por lo tanto, la defensa con drones puede considerarse como un escudo protector invisible que no ataca, sino que interrumpe las funciones. Lo que importa es si se crea una zona de protección que afecte únicamente al sistema objetivo. En el fondo está la cuestión de cómo limitar y controlar exactamente estos sectores.
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- El campo invisible toca el suelo. Microondas de alto rendimiento. Y Alto voltaje
- Dirigido pulsos electromagnéticos interferir con el control sin un divisor
- Protección infraestructuras críticas solicitudes compatibilidad electromagnética
Un escudo protector invisible contra drones suena a ciencia ficción, pero toca la ingeniería eléctrica real. Los pulsos extremadamente cortos, que pueden desincronizar a grupos sensibles, son cruciales. Los accidentes debidos a fallos electrónicos ya se han descrito en una serie de mediciones a 7,5 kV/m. No está claro hasta qué punto estos efectos pueden limitarse espacialmente y garantizarse en funcionamiento.
Los drones son sistemas informáticos voladores equipados con controladores de motor, sensores y enlaces de radio. Muchos modelos se estabilizan mediante sensores inerciales, magnetómetros y altimetría barométrica, mientras que los canales de navegación y retorno suelen funcionar mediante señales de satélite y enlaces de datos digitales. Esta arquitectura hace que los aviones no tripulados sean flexibles, pero al mismo tiempo dependientes de un procesamiento preciso de señales y un suministro de energía limpia. Por lo tanto, la defensa con drones a menudo no se centra en el avión como organismo, sino más bien en su cadena de información. En la práctica siempre existe un compromiso: una intervención debe tener un efecto rápido, no debe poner en peligro el área protegida en sí y, si es posible, no debe causar efectos secundarios a otros sistemas electrónicos.
Técnicamente hablando, los drones se pueden detener de dos formas principales: mediante impacto físico o mediante interferencia con las comunicaciones y la electrónica. Las redes, los mecanismos de agarre o los sistemas de proyectiles se dirigen directamente al objeto, mientras que las interferencias de radio y los campos directos se ocupan de la función. A diferencia de los enfoques de campo, existe la idea de llevar al suelo drones con sistemas de captura de redes de forma controlada sin manipular la electrónica. El concepto de escudo protector se basa más bien en un efecto espacial: un área delimitada debe diseñarse de tal manera que los aviones no tripulados que se encuentren en su interior pierdan estabilidad, conexión de datos o función informática. La viabilidad de un escudo protector de este tipo depende no sólo del efecto sobre los drones, sino también de la mensurabilidad, las distancias de seguridad y el control de los campos de interferencia.
Los impulsos electromagnéticos como escudo protector invisible
Los impulsos electromagnéticos no actúan como una barrera de materia, sino más bien como una breve perturbación de alta energía en la electrónica. El efecto se produce cuando se acoplan campos eléctricos y corrientes en pistas conductoras, cables y antenas. Tanto las vías de acoplamiento a través de antenas como las vías indirectas a través de las aberturas de la carcasa, los cables y el cableado interno son fundamentales. El estudio de libre acceso Electronics 2025, 14, 4332 describe, entre otras cosas, mecanismos de fallo en los que intensidades de campo del orden de 7,5 kV/m pueden ser suficientes para perturbar los ordenadores de control y provocar una inclinación de los estados de vuelo, cuyo umbral depende en gran medida de la construcción, el cableado y la frecuencia. Esta difusión es fundamental para la defensa de los drones: el mismo pulso puede interrumpir el enlace de radio en un solo modelo y provocar un reinicio o un daño permanente en otro modelo.
Para crear un escudo protector en el sentido técnico, se necesita algo más que una alta intensidad de campo. Lo que se necesita son pulsos reproducibles, un patrón de radiación definido, límites de seguridad comprensibles y un efecto que pueda activarse y desactivarse en un momento preciso. Los términos pulsos electromagnéticos y microondas de alta potencia describen una familia de posibles formas de señales, no un único procedimiento estándar. Cuanto más corto y más intenso es un pulso, más probabilidades hay de que llegue a interfaces electrónicas y digitales rápidas y, al mismo tiempo, aumentan los requisitos de medición y apantallamiento. En aplicaciones relacionadas, la transmisión de energía muestra cómo se pueden dirigir microondas potentes al espacio, pero la transferencia de energía dirigida no equivale automáticamente a una interferencia controlada en entornos complejos.
Lo que se sabe sobre STRATUS
Los informes sobre el escudo protector polaco se refieren a un sistema que se está desarrollando como defensa no cinética para drones bajo el nombre de proyecto STRATUS. Según el informe del proyecto Sistema antidrones de alta tecnología para la protección de infraestructuras críticas que se desarrollará en Gdańsk Tech, STRATUS está destinado a generar y emitir microondas de alto rendimiento en forma de pulsos electromagnéticos para comprometer la efectividad de los aviones no tripulados. Como aplicación se menciona específicamente la infraestructura crítica y un marco de desarrollo que incluye simulación, construcción de un demostrador y pruebas de laboratorio y de campo. Para su implementación se exigen grandes exigencias al control de alta tensión y al modelado de la propagación electromagnética, que genera señales muy cortas y muy fuertes, y a una electrónica de potencia sofisticada.
Un punto crucial en estos sistemas es que las partes técnicamente visibles a menudo no parecen espectaculares, como la estructura de la antena, el generador de impulsos y la fuente de alimentación, mientras que el rendimiento real reside en las características de formación de impulsos, sincronización y direccionalidad. Si un escudo protector está diseñado como efecto de área, la tecnología debe poder detectar, priorizar y activar al mismo tiempo; de lo contrario, simplemente creará una fuente de interferencia sin ninguna lógica de objetivo. La cuestión de la reproducibilidad también juega un papel importante: se debe definir una señal eficaz en el tiempo y el espacio para sopesar el efecto y el riesgo. Precisamente en este punto, el escudo protector de moda se convierte en un sistema mensurable con valores límite, protocolos y estados operativos verificables.
Limitaciones, efectos secundarios y protección.
La defensa con drones sobre el terreno presenta una tensión obvia: cuanto más fuerte y amplio sea el efecto perturbador, mayor será el riesgo de influencia no intencionada. Los sistemas con cables largos, estructuras de antena abiertas o señales de entrada muy débiles son especialmente sensibles, lo que es inevitable en muchos entornos técnicos. Por lo tanto, la compatibilidad electromagnética no es sólo una disciplina de prueba formal, sino un requisito práctico de uso. Un escudo protector que apunte de manera confiable a los drones también debe demostrar que no altera incontrolablemente la infraestructura adyacente. Esto se aplica no sólo a las comunicaciones por radio, sino también a los sensores, la tecnología de monitorización y todos los sistemas electrónicos utilizados en el propio refugio.
- La intensidad del campo y la forma del pulso deben medirse con precisión en toda el área protegida.
- La directividad y los lóbulos laterales dan como resultado rutas de acoplamiento no deseadas
- La potencia y la refrigeración determinan el reloj, la tasa de repetición y el funcionamiento continuo.
- La detección de objetivos debe gestionar eficazmente las falsas alarmas y los objetivos múltiples
- Las distancias de seguridad y el blindaje deben estar documentados y ser verificables.
En muchos entornos civiles, incluso las redes de radio normales generan interferencias y la regulación se basa en límites de radiación perturbadora. Como ejemplo de la importancia de los entornos de frecuencia, la radiación interferencial puede afectar a los sistemas de medición científicos incluso en ausencia de un escenario de ataque. Esta lógica se aplica aún más en el caso de un escudo protector deliberadamente fuerte: su uso requiere conceptos de medición comprensibles, métodos de funcionamiento claros e integración en los procesos de seguridad, de modo que la eficacia no se compre a expensas de los efectos secundarios. Que STRATUS consiga dar este paso dependerá menos de los titulares que de los resultados de las pruebas controladas y de la contención técnica del efecto de campo.
Electrónica, investigaciones sobre la inmunidad electromagnética de vehículos aéreos no tripulados en un entorno electromagnético; doi:10.3390/elettronica14214332
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