Gasto público
Dennis L.
(Imagen del símbolo AI). Cuando las administraciones trabajan con inteligencia artificial, no es sólo la tecnología la que determina la velocidad, sino también la ley, la calidad de los datos y el control. Con una participación del gobierno cercana al 50%, cada retraso se convierte en un costo real. Por lo tanto, la atención se centra en procedimientos que puedan estandarizarse y controlarse automáticamente sin comprometer el proceso legal. Que esto se traduzca en ahorros significativos depende de objetivos mensurables y de una implementación adecuada.
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- Más velocidad automatización en módulos y archivos
- Las cuotas estatales están aumentando Consolidación fiscal se convierte en una tarea permanente
- Es necesario reducir la burocracia. Digitalización administrativa en lugar de nuevas pruebas
Un impulso de las empresas quiere simplificar radicalmente las autoridades con inteligencia artificial. Pero con una participación estatal del 49,5% no se trata sólo de personal, sino también de gastos vinculados y de reducción de alcance. ¿Cuánta velocidad puede aportar realmente la automatización sin poner en riesgo la seguridad jurídica y la igualdad de trato? Y qué parámetros muestran de forma fiable si la digitalización administrativa realmente ahorra dinero al final.
El debate sobre la IA en el gobierno suele girar en torno a dos cuellos de botella: tiempo y dinero. Esto se refiere a los tiempos de procesamiento de solicitudes, objeciones o aprobaciones y, al mismo tiempo, a la cuestión de qué tan grande puede llegar a ser el aparato estatal sin aumentar permanentemente los impuestos o las deudas. Un indicador central es el ratio público, es decir, el ratio entre el gasto público y el producto interior bruto. Según la Oficina Federal de Estadística, en 2024 fue del 49,5 por ciento, 2,2 puntos porcentuales por encima del promedio desde 1991. Gran parte del aumento se debió al aumento de las prestaciones sociales. Cuanto más se acerca esta tasa al 50%, más claro resulta que una porción cada vez mayor de la producción económica se caracteriza por un gasto restringido y que incluso las pequeñas pérdidas de eficiencia suman grandes cantidades.
En esta situación, gana peso la idea de tratar la administración como una infraestructura técnica: procesos estandarizados, flujos de datos claros, tiempos de ejecución medibles. Porque si la participación del Estado se percibe como demasiado alta, esto no es sólo una declaración política, sino también una indicación de un espacio limitado para nuevas tareas, inversiones o ayudas. El debate encuentra un segundo factor de presión, el cambio demográfico, que a largo plazo sugiere un aumento de las pensiones, la asistencia y el gasto sanitario, mientras que el número de personas ocupadas crece más lentamente. Al mismo tiempo, la caja de herramientas ha cambiado. La IA moderna puede clasificar textos, verificar documentos, clasificar previamente casos y proporcionar evidencia de discrepancias sin tener que realizar cada paso manualmente. La página temática sobre inteligencia artificial muestra cuán rápidamente la tecnología se está convirtiendo en parte de la vida cotidiana, pero las autoridades tienen requisitos adicionales en términos de seguridad jurídica, trazabilidad e igualdad de trato.
Si aumenta la participación estatal, la eficiencia se convierte en una cuestión presupuestaria
Una participación estatal cercana al 50% no significa automáticamente que un país esté mal organizado, porque incluso un Estado grande puede proporcionar muchos servicios. Pero esto pospone los cálculos: cada regla adicional, cada nueva prueba y cada nueva prueba cuesta no sólo nervios, sino también una cantidad considerable de dinero, porque se ven afectados millones de casos individuales. Con un 49,5% en 2024, Alemania también se encuentra en un contexto en el que muchos bloques de gasto difícilmente pueden controlarse a corto plazo, como las transferencias sociales o las prestaciones en especie en el sistema sanitario. Esto dificulta la consolidación presupuestaria porque los ahorros llegan rápidamente a áreas socialmente sensibles. Precisamente por esta razón la propia administración se convierte en una palanca: si el Estado completa sus tareas principales más rápidamente y con menos errores, puede proporcionar mayores servicios con la misma base de recursos o reducir costos sin recortar servicios. Algunos análisis señalan que incluso una pequeña reducción en los tiempos de procesamiento y un menor número de solicitudes pueden reducir significativamente la carga para las empresas porque los proyectos comienzan antes, el capital no se inmoviliza innecesariamente y se reduce la inseguridad jurídica. La pregunta no es tanto si es necesario ahorrar, sino más bien dónde se pueden combinar los ahorros con la calidad del proceso antes de que los aumentos de impuestos o la deuda adicional se conviertan en la respuesta predeterminada.
La reducción de la burocracia comienza con los datos y los procesos.
Lo cara que puede llegar a ser la administración lo demuestra no sólo el presupuesto de personal, sino también el tiempo que se pierde en las empresas cuando los formularios, las pruebas y las interfaces no funcionan. Un estudio del Instituto Ifo estima que Alemania pierde hasta 146 mil millones de euros de producción económica al año debido al exceso de burocracia y también señala un gran potencial a través de la digitalización administrativa. Esta escala no es un cálculo exacto para cada forma individual, sino un modelo que compara países, identifica episodios de reforma y simula su desarrollo a lo largo del tiempo. Precisamente por eso, la reducción de la burocracia no significa un borrado total, sino más bien un proceso limpio: qué datos se consultan dos veces, dónde se producen interrupciones en los medios, qué pruebas realmente proporcionan seguridad en la práctica. El contexto se puede entender con el ejemplo concreto del informe sobre la burocracia, pero el núcleo metodológico sigue siendo siempre el mismo. Sólo si los procesos son mensurables pueden las autoridades evaluar si la automatización realmente reduce los tiempos de procesamiento o simplemente crea complejidad adicional.
Inteligencia artificial en las autoridades, lo que realmente se puede automatizar
Cuando hablamos de inteligencia artificial en la administración, normalmente nos referimos a decisiones rutinarias que ya siguen reglas fijas pero que están estancadas en la comunicación sobre el papel y en casos individuales. Esto incluye leer documentos, verificar la verosimilitud de la información, asignar responsabilidades y priorizar casos en función del riesgo. El término servicio público indica organizaciones que deben hacer cumplir la ley y, por lo tanto, tienen requisitos de trazabilidad particularmente altos. La IA puede brindar alivio si se construye como un sistema de asistencia que justifique las decisiones y señale las desviaciones en lugar de simplemente producir un resultado. El artículo de la Universidad Tecnológica de Delft describe una visión sistemática de las oportunidades y los riesgos y destaca que la medición del impacto, la gobernanza y la gestión de riesgos a menudo determinan el éxito o el fracaso. Esto también explica por qué se presta atención a las propuestas radicales para sustituir gran parte de la administración por inteligencia artificial, pero en la práctica dependen de la calidad de los datos, cuestiones legales y la falta de interfaces. Una idea común es un modelo de fecha límite en el que las solicitudes son válidas automáticamente si no se toma una decisión después de tres semanas. Una mirada a los empleados públicos muestra cuánto varían las estimaciones dependiendo de si se cuentan actividades o se reemplazan puestos completos.
Garantice la confianza, de lo contrario la IA se convertirá en un factor de coste
Para que la IA realmente genere ahorros, no basta con recrear digitalmente los módulos existentes. Lo que es clave es una visión coherente del proceso, desde la solicitud hasta la revisión y la decisión, incluidos estándares de datos claros, protocolos y justificaciones comprensibles. Si los modelos siguen siendo opacos o los errores perjudican sistemáticamente a algunos grupos, surgen nuevas contradicciones, pleitos y bucles de control que devoran la aceleración deseada. La protección de datos y la seguridad informática también se convierten en un factor de costes, ya que los datos de formación, los derechos de acceso y los conceptos de eliminación deben estar claramente documentados. En el debate actual se suele proponer una lógica gradual: primero asistencia y control preliminar automático, luego decisiones parcialmente automatizadas con supervisión humana y, finalmente, una mayor automatización. Para una participación gubernamental considerada demasiado alta en muchos lugares, se trata de algo más que una simple política tecnológica, porque se trata de la capacidad de generar beneficios y estabilizar el gasto al mismo tiempo. La gravedad de la situación se refleja en el hecho de que sin aumentos de productividad la tasa impositiva aumentaría o aumentaría la presión para la consolidación en otros sectores, lo que en última instancia limita la capacidad de acción del Estado.
Información gubernamental trimestral, Implicaciones del uso de inteligencia artificial en la gobernanza pública: una revisión sistemática de la literatura y una agenda de investigación; doi:10.1016/j.giq.2021.101577
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